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Somos parte de la Red Feminista Anticarcelaria de América Latina

 

En Ecuador, como en todos los países de la región, la mayoría de mujeres privadas de libertad lo están por delitos de microtráfico de drogas ilegales y, en segundo lugar, por delitos menores contra la propiedad. Infracciones catalogadas como delitos de pobreza, que no implican uso de violencia ni suponen riesgo social.

La inmensa mayoría de ellas pertenece a pueblos, comunidades y localidades históricamente empobrecidos. En América Latina la cárcel tiene color.

Algunas mujeres presas viven el encierro con sus criaturas pequeñas, pero la mayoría han sido separadas de sus hijos e hijas que malviven como arrimadas en sus propios grupos familiares, callejizadas, institucionalizadas en Hogares de Protección y expuestas a mafias dedicadas a la acumulación ilegal de capital.

La prisión castiga la pobreza, encierra a vecinos de localidades históricamente empobrecidas, penaliza a grupos familiares enteros, y hace del delito y el castigo una herencia familiar. La prisión es un instrumento de gobierno de la pobreza.